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Chimpancé Toti, mensaje de la Dra. Jane Goodall

Pocos, tal vez, ignoran la historia del chimpancé Toti. Nacido en cautiverio en Argentina hace 32 años, salvo por breves periodos, su existencia ha transcurrido en la mayor soledad. Desde el año 2013 – en que fue trasladado desde el zoológico de Córdoba – Toti pasa sus días en Bubalco, zoológico privado en la Provincia de Rio Negro.
Alguien ha dicho que Toti es el chimpancé con la mirada más triste del mundo.

Desde Kigoma, donde desembarcó hace 62 años para iniciar sus investigaciones pioneras sobre los chimpancés silvestres y a la que retornó por primera vez desde la pandemia de COVID-19, Jane Goodall hizo llegar un mensaje especial sobre Toti.

MENSAJE DE LA DRA. JANE GOODALL SOBRE EL CHIMPANCÉ TOTI:

“Los chimpancés son seres extremadamente sociales. Para Toti, estar solo, sin nadie a quien acicalar o simplemente pasar el rato es una forma de tortura. Ningún chimpancé debe estar confinado, solo. Toti debe ser enviado a un Centro especializado para la rehabilitación de grandes simios donde pueda integrarse gradualmente en un grupo. Me preocupa mucho que continue permaneciendo aislado, en un entorno tan árido. Espero que, al menos, se le proporcione mucho enriquecimiento.”

Kigoma, República Unida de Tanzania, 31/07/2022
Dra. Jane Goodall, DBE
Fundadora del Instituto Jane Goodall
y Mensajera de la Paz de la ONU

(texto original)
“Chimpanzees are extremely social beings. For Toti, being alone, with no one to groom or just hang out with is a form of torture. No chimpanzee should be confined, alone. Toti should be sent off to a Primate Ape Rescue Centre where he can be gradually integrated into a group. I am very concerned for him if he remains, isolated, in such barren surroundings. I hope that, at least, he is provided with plenty of enrichment.”

Kigoma, United Republic of Tanzania, 07/31/2022
Dr. Jane Goodall, DBE
Founder – the Jane Goodall Institute
& UN Messenger of Peace


Comunicación del Instituto Jane Goodall sobre los derechos de los simios y zoológicos

El Instituto Jane Goodall apoya el trabajo conjunto de una amplia diversidad de organizaciones cuyo objetivo es ayudar a los simios, tales como organizaciones protectoras de animales o de beneficencia, de conservación, santuarios acreditados y zoológicos con los más altos estándares de bienestar, y grupos de derecho animal moderados.

La investigación pionera que la Dra. Goodall desarrolló durante toda su vida demostró que los simios son seres sintientes con mentes complejas, con vidas sociales y emocionales ricas, y con capacidades intelectuales. El futuro de los simios alcanzó un punto histórico crítico y se hace necesario enfatizar el valor de todos los simios. Es por ello que el Instituto Jane Goodall apoya la idea de garantizar derechos fundamentales a los simios de manera tal que se les permita vivir de acuerdo a esas capacidades.

El Instituto Jane Goodall hace un llamado de colaboración para defender los intereses de los simios.
Siempre que existan diferencias de opiniones convocamos a un diálogo constructivo y respetuoso.
Estos derechos protegen los intereses de los simios.

Derechos de los simios, Instituto Jane Goodall:

  1. Los simios tienen derecho a vivir.
  2. Los simios no deben estar sometidos al dolor, al sufrimiento o al abandono.
  3. Los simios deben tener libertad de elección: deben poder tomar decisiones en el ambiente
    en el que viven y dentro de límites razonables, de manera de no dañar los intereses de otros.
  4. Los simios deben residir en un ambiente que les provea espacio, enriquecimiento y
    estructura suficientes para desarrollar una conducta natural específica de su especie, y que
    incluya un grupo social apropiado de individuos compatibles.
    Estos derechos tienen la ventaja de proteger sus intereses. Aunque existen diferencias entre los
    intereses de los humanos y los simios, compartimos algunos intereses fundamentales basados en
    nuestras similitudes.

Más precisamente:
● El IJG no es  una organización que acredite centros especializados de rehabilitación de chimpancés ni de otras especies, por lo que se abstiene de recomendar el traslado a centros específicos.  
● Condenamos el uso de los simios para experimentos biomédicos invasivos y conductuales.
● Apoyamos a organizaciones que trabajan para llevar a esos simios a santuarios apropiados, y/o a Centros especializados para la rehabilitación de simios.
● En estado silvestre, los simios deben tener el derecho de vivir sin temor a las persecuciones humanas y la pérdida de hábitat, aun cuando reconocemos que muchos humanos no gozan de ese derecho. Necesitamos conservar los hábitats naturales de los simios y encontrar soluciones para los conflictos con el aporte de las comunidades humanas para una mejor coexistencia.
● El Instituto Jane Goodall adopta un enfoque diferenciado con respecto a los simios que se mantienen en cautiverio. Lo ideal sería que todos los simios vivieran en libertad.
Desafortunadamente, la situación dista de lo ideal en la mayor parte del rango de distribución de los simios, ya que la mayoría viven en áreas no protegidas y enfrentan la pérdida de hábitat.
● Los simios nacidos en cautiverio deben vivir en grupos sociales que se asemejen a su forma de vida en estado silvestre, incluyendo recintos naturalistas espaciosos con diversas oportunidades de enriquecimiento y la opción de tomar decisiones dentro de sus límites. Las condiciones de vida para los simios siempre deben incluir acceso a espacios exteriores e interiores, y la posibilidad de alejarse de sus conespecíficos y de los visitantes. Una vida así podría tener sentido para un simio que vive en cautiverio.
● Si la instalación no cuenta con el espacio suficiente o los recursos para proporcionar un cuidado de calidad para los simios, no deberían mantenerlos allí. Por el contrario, los individuos que vivan en instalaciones inadecuadas deberían ser retirados a zoológicos acreditados o santuarios, y/o Centros especializados para la rehabilitación de simios.
● El Instituto Jane Goodall apoya la reproducción limitada en los grupos en cautiverio, ya que ello puede contribuir a una vida social más rica para la comunidad de simios. Sin embargo, nuestro apoyo a la reproducción en cautiverio solo aplica cuando los simios residen en un ambiente de alta calidad. Además, el zoológico o santuario debe garantizar el cuidado de por vida a las crías nacidas en cautiverio y tener un plan definido para su futuro.
● El Instituto Jane Goodall condena la matanza de simios sanos como medida de control poblacional. Nunca se deben matar simios, por ser considerados un así llamado “surplus”. Si una instalación no cuenta con el espacio o los recursos para proveer cuidados de alta calidad, entonces esa instalación no debe utilizarse para mantener o criar simios. En ese caso, los simios deben ser trasladados a un santuario apropiado.
● El Instituto Jane Goodall condena la interrupción de los vínculos sociales provocada por el traslado de individuos a otras instalaciones como parte de un programa de cría.
● Si es necesario transferir a un individuo a otro zoológico, no consideramos ético transferir al sexo que no cambiaría de grupo en estado silvestre.
● El Instituto Jane Goodall trabaja con otras organizaciones para prohibir el uso de simios para entretenimiento (por ejemplo, en circos, atracciones callejeras, en avisos publicitarios, cine o televisión), ni como mascotas.
● Así mismo, apoyamos la clausura de instalaciones inadecuadas y deficientes y la reubicación de aquellos simios que allí residieran.
● El Instituto Jane Goodall apoya firmemente el desarrollo de estándares internacionales de bienestar, manejo y alojamiento que deben integrar el proceso de acreditación de las comunidades de zoológicos y santuarios, y alienta la colaboración entre ambas comunidades.

 Nuestro apoyo a los derechos de los simios se basa en consideraciones racionales, éticas, de empatía, científicas y legales. Debería existir cooperación entre quienes apoyan los derechos básicos de los simios, sus necesidades de bienestar y los objetivos de conservación.

El respeto por todos y cada uno de los individuos conduce al respeto por su bienestar y a la conservación de las especies a las que pertenecen.

Es crucial que, en un caso individual, velemos por los intereses y el bienestar del individuo. El futuro es incierto y será necesario tomar decisiones legales y éticas complejas. Sin embargo, el Instituto Jane Goodall cree que las decisiones deben tomarse teniendo siempre en mente los mejores intereses de todos y cada uno de los individuos involucrados

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