A pesar de la difícil situación que estamos viviendo por la pandemia nuestra misión debe continuar. Nuestra prioridad es garantizar que nuestro equipo esté sano y cuidado y que nuestros programas puedan desarrollarse de la manera más segura y eficiente posible. Continuaremos comunicando actualizaciones sobre el estado de nuestros programas, y sobre la posible necesidad de fondos urgentes durante este difícil momento.

Jane y todo el Instituto Jane Goodall deseamos agradecerle por su continuo apoyo. Su colaboración nos da esperanza. Doná

Convenio de la Diversidad Biológica (CDB) «Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica»

Convenio de la Diversidad Biológica (CDB) «Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica»
Convenio de la Diversidad Biológica (CDB) «Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica»

¿Por qué tiene sentido cuidar la biodiversidad? 

La diversidad de formas de vida, especies, ambientes, genes, es lo que le da a la naturaleza la fortaleza y resiliencia necesarias para mantener el equilibrio y correcto funcionamiento, evitando el colapso. Con cada pérdida de biodiversidad, la armonía de los ambientes naturales tambalea y con ella, como un efecto en cascada, se pierden muchos otros componentes. Nosotros los humanos no podemos desentendernos de la biodiversidad, dependemos de ella. Nos proporciona agua y aire limpios, nos abastece de recursos naturales, nos protege de enfermedades y de los efectos del cambio climático, como las inundaciones y sequías.

Además son fuente de trabajo, tal como el turismo y de creatividad e inspiración. Por último las comunidades indígenas, diferentes culturas y religiones, dependen y tienen un directo vínculo con la diversidad biológica. Aún así nosotros no hacemos más que destruirla ignorando cuanto dependemos de ella. En este contexto ha habido varios intentos internacionales para el cuidado de la biodiversidad global.

¿Cuáles son las metas de Aichi?

196  países, incluido Argentina, son parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica, un acuerdo mundial, impulsado por las Naciones Unidas, que busca proteger la biodiversidad global. Estos países se reúnen cada dos años en lo que se llama COP, es decir Conferencia de las Partes. En la COP de 2010, en Aichi, Japón, estos países se comprometieron a cumplir las metas de Aichi en 10 años, del 2010 al 2020. Estas son 20 metas centradas en 5 objetivos particulares:

  1. Incorporar la importancia de la biodiversidad biológica en los ámbitos gubernamentales y de la sociedad (metas del 1-4).
  2. Reducir las presiones sobre la biodiversidad y promover un uso sustentable de la misma (metas del 5-10)
  3. Mejorar la situación de la diversidad biológica protegiendo a los ecosistemas, las especies y la diversidad genética (metas del 11-13)
  4. Aumentar los beneficios de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos para toda la población (metas del 14-16)
  5. Mejorar el manejo de la biodiversidad  a través de la planificación participativa, la gestión de los conocimientos y la creación de capacidades (metas del 17-20)

¿Dónde estamos con respecto a las metas de Aichi ahora que se llegó al 2020? 

Pasaron los 10 años y es hora de evaluar cómo está el mundo respecto a este compromiso que tomó. De las 20 metas, sólo 6 se han cumplido parcialmente, no en su totalidad porque hay aún diferentes aspectos que mejorar. No es una buena noticia para la biodiversidad mundial ni para nuestro futuro. Veamos a continuación cuáles son las metas que si se cumplieron y por qué el cumplimiento fue solo parcial: 

Meta 9, sobre el accionar en contra de las especies invasoras: Se ha realizado un buen trabajo identificando y atendiendo el problema de las especies invasoras. Se realizaron programas exitosos en la erradicación de estas especies. Sin embargo, los casos solucionados son una pequeña proporción de todas las poblaciones de especies invasoras en el mundo. 
Además no hay evidencias de que se esté desacelerando la introducción de nuevas especies invasoras. 

Meta 11, sobre el porcentaje de zonas protegidas de la superficie de la Tierra (17% de zonas terrestres y de aguas continentales, y 10% de las zonas marinas y costeras): Los porcentajes requeridos se estarían alcanzando e incluso superando. Pero la calidad de esas áreas protegidas está en duda. No siempre son zonas de importancia para la biodiversidad, o no representan ecosistemas claves o no están bien conectadas o no presentan un buen manejo. 

Meta 16, sobre el Protocolo de Nagoya: Este protocolo, que se refiere al uso y acceso justo y equitativo de los recursos genéticos, está siendo implementado en 126 países, siendo 87 de estos los que hasta el momento tienen una buena implementación. 

Meta 17, sobre la implementación de planes nacionales para el cuidado de la diversidad biológica: El 85% de los países participantes han elaborado estos planes y los han presentado. Sin embargo, el grado de injerencia de esos planes en las decisiones nacionales, la aplicación efectiva y la participación de la sociedad, varía entre países. 

Meta 19, sobre el conocimiento, base científica y tecnológica de la diversidad biológica: Se han realizado grandes progresos en la generación, establecimiento y la divulgación de conocimiento científico sobre la biodiversidad, utilizando además técnicas innovadoras. Sin embargo este conocimiento se focaliza en ciertos lugares y en ciertos grupos de especies. Además sigue faltando información sobre las consecuencias particulares de la pérdida de biodiversidad para las personas. Por último,  y probablemente lo más importante, la aplicación de estos conocimientos sobre la biodiversidad en la toma de decisiones de los países es limitado.  

Meta 20, sobre el financiamiento necesario para aplicar el  Plan Estratégico para la Diversidad Biológica: Los países han aumentando su financiamiento en diversas estrategias para proteger la biodiversidad. Sin embargo, ese aumento no es suficiente dada la gran amenaza hacia la diversidad biológica actual. Además es aún mayor el financiamiento a actividades que dañan la naturaleza, y falta encontrar y reconocer cuáles son las áreas prioritarias que necesitan fondos. 

A pesar de lo que aún falta, estas 6 metas se consideran las más exitosas. Las metas restantes tienen una mayoría de países o una totalidad, que o progresaron hacia el cumplimiento pero no lo suficiente, o  no han podido avanzar en el cumplimiento de las mismas o por el contrario están cada vez más lejos de cumplirlas. 

¿Cómo seguimos?

Muchos logros y avances se han dado a lo largo del mundo en estos 10 años, pero la tasa de pérdida de la biodiversidad no tiene precedentes en comparación con el pasado, y las presiones están aumentando. Mientras más sigamos en este camino, más nos alejaremos de un futuro próspero y seguro para todas las especies, incluyendo la nuestra. La pandemia de este año nos mostró cómo la degradación de la naturaleza tiene sus graves consecuencias, aumentando el riesgo de zoonosis. Pero a su vez también nos demostró que cuando es necesario el mundo entero puede unirse y tomar medidas para evitar más catástrofes. Las medidas que tomemos en los próximos años van a decidir el futuro del planeta, y por lo tanto el nuestro. 
Ante esta situación las Naciones Unidas, mediante el Convenio sobre la Diversidad Biológica, llaman a realizar 8 transiciones hacia un mundo más sustentable y en armonía con la naturaleza. No volvamos a como estábamos antes de la pandemia, sino que aprovechemos este momento para empezar a hacer cambios necesarios: 

  • Transición hacia la protección de las tierras y de los bosques, conservando y restaurando ecosistemas.
  • Transición hacia una agricultura sustentable, avanzando hacia un enfoque agroecológico. 
  • Transición hacia un sistema alimentario sustentable, priorizando el consumo de vegetales y disminuyendo los residuos. 
  • Transición hacia un uso sustentable de los peces y del océano, protegiendo y restaurando los ecosistemas marinos.
  • Transición hacia ciudades e infraestructuras sustentables, haciendo a las ciudades más verdes y reduciendo la huella ambiental. 
  • Transición hacia un uso sustentable del agua dulce, protegiendo los reservorios de agua dulce y su calidad. 
  • Transición hacia una acción climática sustentable, disminuyendo el uso de combustibles fósiles. 
  • Transición hacia una protección de la biodiversidad que sea integral, incluyendo la salud humana, promoviendo el cuidado de la naturaleza y la armonía con el hombre. 

Estos últimos 10 años no estuvimos a la altura de las necesidades del planeta. No volvamos a repetir la historia. Aprendamos de nuestros errores pasados, sigamos impulsando los logros conseguidos y fortalecidos por la esperanza, construyamos el futuro que el mundo necesita. Como individuos con cada pequeña buena acción realizada, como consumidores responsables, como ciudadanos comprometidos y como comunidad ideando proyectos, empecemos a cambiar el presente, protegiendo la biodiversidad un día a la vez.