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Día de los Parques Nacionales

Día de los Parques Nacionales
Día de los Parques Nacionales

Foto: Parque Nacional Quebrada del Condorito – Pampa de Achala, Córdoba. Fuente:http://naturalezayculturaargentina.blogspot.com

En el día de los Parques Nacionales recordamos por qué debemos cuidarlos y por qué son tan importantes para mantener la biodiversidad y el equilibrio ecológico de nuestro planeta.

El día de los Parques Nacionales conmemora la donación de tierras de Francisco Moreno en 1903 con la finalidad de “mantener su fisonomía natural y que las obras que se realicen solo sean aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante”, las cuales darían origen a la creación del primer parque nacional: el PN Nahuel Huapi. Argentina fue el primer país de Latinoamérica y el tercero a nivel mundial en crear áreas naturales protegidas bajo jurisdicción nacional, siendo el primero EEUU (Parque Nacional Yellowstone, 1872) y el segundo Canadá (Parque Nacional Banff, 1885). Hoy en día, la Argentina cuenta con más de 30 parques nacionales que se extienden a lo largo de todo el territorio y cuya misión es proteger y conservar sus principales ecosistemas bajo la tutela de la Administración de Parques Nacionales (APN).

¿Por qué son tan importante los Parques Nacionales?

Los Parques Nacionales son áreas naturales que se preservan en su forma más prístina y por esto funcionan como grandes reservorios de biodiversidad y belleza natural. Son el hogar de muchas especies nativas -algunas de las cuales sólo pueden encontrarse allí- y procesos ecológicos necesarios para la sostenibilidad del planeta. Su nivel de conservación es posible debido a que está prohibido ejercer cualquier tipo de actividad económica dentro de los parques, con excepción del turismo que nos permite disfrutar de esos espacios naturales como sitios de esparcimiento y recreación. A su vez, son sitios de gran interés científico debido a su alto potencial para la investigación.

Dentro de los parques nacionales, el ciclo de vida de las especies se encuentra protegido de las múltiples amenazas que significan las actividades del ser humano, pero no siempre quedan exentos de todo peligro. Los incendios que asolaron a los bosques y humedales del país en los últimos meses también alcanzaron a franquear los límites de algunas áreas protegidas como El Parque Nacional Calilegua en Jujuy, que vio arrasadas más de 5000 hectáreas y aun hoy tiene focos activos; el Parque Nacional Chaco que perdió más de 3000 ha de pastizales o El impenetrable, también en Chaco. Otros de los PN afectados fueron: el Parque Nacional Ciervo de los pantanos (más de 1000 ha) o el Parque Nacional Islas de Santa Fe.

Los incendios, no solo generan una importante pérdida inmediata de biodiversidad (sobre todo en esta época de primavera donde las especies se encuentran en plena actividad reproductiva), sino que producen fragmentación del paisaje. Esto está asociado a un aumento en el desplazamiento de especies, que se movilizan a causa de la pérdida de su hábitat natural. Bajo estas circunstancias, los animales sufren de altos niveles de estrés que los hace más vulnerables a contraer enfermedades y los deja más expuestos a amenazas como la caza ilegal al mismo tiempo que aumenta el contacto con las poblaciones humanas.
En un contexto ecológico equilibrado, como suele encontrarse en los parques nacionales, los sistemas biológicos tienen la capacidad de regularse a sí mismos, lo cual hace que los ecosistemas sean más resistentes y resilientes frente a los cambios. Esto es lo que se conoce como un “ambiente saludable”. Como contrapartida, un sistema dañado y bajo estrés, hace que aumenten notablemente los riesgos de, por ejemplo, enfermedades zoonóticas como la que hoy tiene al mundo en vilo.

En junio de este año, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, destacó en un informe la importancia de mantener un ambiente saludable bajo lo que se enmarcó como el enfoque “Una salud” (“One Health”). Este enfoque pretende hacer hincapié en que la salud de nuestras poblaciones está directamente relacionada y depende de la salud de nuestros ecosistemas. Al mismo tiempo da una serie de recomendaciones para los gobiernos en caso de futuros eventos de enfermedades zoonóticas insistiendo en la importancia de abordar la salud de manera interdisciplinaria junto con profesionales de varias áreas.
Por todas estas cuestiones, una de las herramientas que tenemos para proteger y preservar la naturaleza son nuestros parques nacionales y es muy importante cuidarlos y darles la importancia que merecen como reservorios de biodiversidad. Es necesario que se implementen políticas de recuperación y restauración de las zonas más afectadas por los incendios y se destinen presupuestos acordes para una correcta administración que permita mantener la integridad de nuestros ecosistemas, las especies que allí habitan y, en consecuencia, la salud de la población humana.

En un mundo que corre constantemente detrás de la búsqueda de una cura es importante reenfocar y redirigir nuestras acciones hacia la prevención. La educación ambiental, el acceso a la información y el interés de la población que crece día a día son un buen augurio para este proceso.