Jane le dice ALTO AL TRÁFICO

Jane le dice ALTO AL TRÁFICO
Jane le dice ALTO AL TRÁFICO

POR ASHLEY SULLIVAN, 12 DE AGOSTO DE 2016.

Sembrá esperanza. Entrá en acción. Salvá a la vida silvestre.

Jane le dice ALTO AL TRÁFICO: la lucha para terminar con el tráfico ilegal de vida silvestre

Algo no anda bien. Ella bate las orejas y empieza a levantar la cola. Emite un sonido muy débil, una vibración. Es como si su cuerpo le avisara lo que va a ocurrir. Lo sabe, tiene miedo y corre. De repente, un estruendo similar al de las luces que iluminan el cielo y golpean la tierra. Ella barrita. Su grito suena como el de una trompeta que anuncia que algo se perdió para siempre. Su madre yace abatida de un disparo, inerte, tan inerte como otros miembros de su grupo, de su familia. Entonces, un grupo de hombres  se dispone a extraer del cadáver de esta elefanta de 4.500 kilos lo que era su orgullo, lo que la hacía tan majestuosa: sus colmillos, sus ojos, su rostro.

Este es el precio del comercio ilegal de vida silvestre.

En la actualidad, se están vendiendo e intercambiando animales salvajes vivos y en partes —como comida, mascotas, cueros, adornos, «trofeos» y «medicamentos» a un nivel crítico que es tan ilegal como insostenible. No es un problema fácil de abordar, sino más bien de uno bastante complejo que refleja las tremendas presiones que surgen de la pobreza, la falta de formación en la protección de la naturaleza, la corrupción gubernamental y la demanda de productos derivados de la vida silvestre por parte de los consumidores de todo el mundo a quienes pareciera no importarles alimentar este sinsentido atroz. Los cazadores ilegales, que son tan solo los peones de este gran juego internacional que es el comercio ilegal, ingresan en áreas protegidas en busca de especies en peligro de extinción, las cuales son muy codiciadas por sus «partes» —estas alcanzan jugosas sumas en el mercado negro. Van armados con granadas y fusiles de asalto AK-47, dispuestos a generar estragos y sembrar destrucción. Son los marcadores de la desesperación económica, incentivados por los posibles pagos de compradores, jefes y contrabandistas de los mercados nacionales e internacionales que les encargan mercancías o «trofeos» cada vez más escasos: marfil, cuernos, pieles, carne y animales salvajes en calidad de mascotas. La solución no es enfrentar a los cazadores ilegales individualmente, sino combatir el comercio y la demanda internacional, una problemática que no para de crecer.

«El cambio surge cuando escuchamos a quienes hacen algo que creemos que no está bien y entablamos un diálogo». (Doctora Jane Goodall)

Nosotros, Jane Goodall y el Instituto Jane Goodall, estamos haciendo lo que sabemos que está bien: trabajar para ponerle fin al tráfico de vida silvestre. Así, elegimos el Día Internacional del Elefante —12 de agosto— para lanzar «Jane le dice ALTO AL TRÁFICO», una campaña a través de la que, ayudados por el enorme  poder de las redes sociales y recordando el quinto motivo de esperanza de Jane, buscamos dos cosas: crear conciencia sobre el tráfico ilegal de fauna y terminar para siempre con esta terrible práctica. Lo que nos hace estar comprometidos en la protección de la diversidad y belleza de la vida silvestre mundial es el hecho de haber  sido testigos directos del comercio vil y cruel del tráfico durante décadas, puesto que algunas de sus víctimas más vulnerables son los chimpancés de más corta edad. El tráfico no solo acaba con la vida de hermosos animales, sino que también, al barrer con poblaciones enteras, hace que especies enteras desaparezcan junto a todos los ecosistemas que dependen de ellas. Por este motivo, debemos actuar ya.

A pesar de este panorama tan sombrío, sabemos que siempre hay esperanza. Con Jane le dice ALTO AL TRÁFICO estamos armando un movimiento increíble para la celebración y protección de la vida.  El poder de las redes sociales nos permite conectarnos y saber que ninguno de nosotros está solo en esta lucha, además de sumar presión y empuje para que los formuladores de políticas y los grupos en cuyas manos está el cambio escuchen nuestro mensaje colectivo de salvar a la vida silvestre. ¿Sabés qué es lo único que necesitamos? ¡Te necesitamos a vos! Este es el motivo de esperanza de Jane y del IJG, una razón que siempre está ahí esperando que vos la encuentres.

Por todo esto, a partir de agosto de este año, desde el IJG te ofrecemos múltiples medios para que colabores y te hagas eco. Nos convertimos en un lugar de diálogo y una fuente de información a través de nuestra página de Facebook con chats en vivo con expertos de sociedades comerciales, organizaciones, defensores de la naturaleza y jóvenes con interesantes perspectivas sobre el tráfico y las especies más afectadas. También lanzamos una petición liderada por Jane, con todo el potencial para hacer que los funcionarios y personajes mundiales de los que depende la lucha contra esta violencia actúen y tomen responsabilidad en el asunto. Estaremos compartiendo gráficos en plataformas sociales como  Instagram y blogs, y material, datos y herramientas para que apliques lo que aprendiste y te alces contra el tráfico. Tenemos la enorme convicción de que una voz puede convertirse en millones que logren salvar miles de vidas. Cuando te sumás a nuestra esperanza, podemos hacer posible hasta lo imposible.

Jane Goodall y Rebeca Atencia liberan a Wounda, un chimpancé huérfano, en la isla de Tchindzoulou.

 

Los hechos

En nuestro Centro de Rehabilitación de Chimpancés de Tchimpounga, vemos a las verdaderas víctimas del comercio ilegal. Hay simios mutilados y desfigurados por trampas, bebés chimpancés desorientados y casi muertos que han sido arrebatados del seno materno, monos sin alguna de sus extremidades y batallando con heridas de bala tanto físicas como emocionales. Lo más triste es que este es tan solo el menos horrible de los escenarios.

Para esta y tantas otras especies, por cada sobreviviente hay miles de víctimas. De hecho, se estima que anualmente se matan 35.000 elefantes en África. Por ejemplo, en 2014, se descubrió que África Central había perdido el 64 % de sus elefantes en una década.

Y la lista sigue:

  •         la caza furtiva de rinocerontes aumentó un 9.000 % de 2007 a 2014 (WWF);
  •         el mercado de aleta de tiburón mata 73 millones de ejemplares al año (WildAid);
  •         según una encuesta de 2014, solo quedan 3.200 tigres salvajes en Asia (Traffic);
  •         anualmente matan ilegalmente o secuestran de su hábitat natural a 3.000 grandes simios, entre ellos, chimpancés (Scientific American).

Desconocemos por lo que atraviesan los elefantes que sobreviven a la caza furtiva, pero sí sabemos que sienten intensamente, lloran la muerte de sus seres amados y no olvidan.Sí sabemos que no son la única especie víctima de estas atrocidades, que momentos como este ocurren en todo el mundo más seguido de lo que podemos comprender y que se está haciendo poco y nada para que esto acabe. Estamos perdiendo todo lo que hace a este planeta tan hermoso y único.

La respuesta

«Lo menos que puedo hacer es alzar mi voz por los que no tienen voz». (Doctora Jane Goodall)

No entendemos cómo se permite que esto siga sucediendo. De continuar esta tendencia, los elefantes africanos podrían extinguirse  en una década, al igual que innumerables especies en un período de tiempo incluso menor. El tráfico de vida silvestre ocupa el segundo lugar en la lista de amenazas para la supervivencia de las especies, precedido por la destrucción de hábitat. Ponerle fin es vital tanto para el bienestar de nuestro planeta como para nuestros propios descendientes y para la humanidad, puesto que la difícil situación en la que se encuentra gran parte de la vida de nuestro planeta nos afecta y pone en peligro a todos.

La esperanza es más que una idea, es el puente que nos lleva al mundo en el que queremos vivir. Ayudanos a ganar esta lucha y convertí en realidad nuestro deseo de conseguir una mayor protección de la naturaleza. Con vos, podemos detener el tráfico.

¡Formá parte de la campaña Jane le pone un ALTO AL TRÁFICO siguiéndonos, informándote, compartiendo lo que sabés y sumando tu voz!

El Instituto Jane Goodall es parte de la U.S. Wildlife Trafficking Alliance y estará trabajando con otras importantes organizaciones para difundir este mensaje y trabajar con los formuladores de políticas para terminar con el tráfico de vida silvestre.