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La Dra. Jane Goodall te invita a comer menos carne y tiene buenas razones para hacerlo

Por K.L. CONNIE WANG @BeTheBuddha
Traducción: Laura Peirano
, IJG Argentina

Nadie conoce mejor a los chimpancés que la Dra. Jane Goodall. La primatóloga británica ha estado estudiando a los grandes simios por más de 60 años —desde la primera vez que viajó a Tanzania, allá por 1960, para observar y estudiar el comportamiento social de los chimpancés.

«Desde muy chica, sentí amor por los animales», le cuenta Goodall a Parade.com. «Sorprendentemente, tuve la oportunidad de convivir con el ser que más se nos parece, el chimpancé, y aprender de él. Cuanto más lo conocía, más me asombraban las similitudes entre su comportamiento y el del ser humano». 

Su amor por los animales sumado al deseo de aprender y entender las emociones y el razonamiento de los chimpancés silvestres la convirtieron en una de las primatólogas y antropólogas más queridas de nuestros tiempos. De hecho, protagonizó el documental de la National Geographic de 2017, Jane, en el cual se ofrece una mirada profunda de sus primeros años de investigación en Tanzania y se revela un tesoro de grabaciones inéditas.

La fundadora del Instituto Jane Goodall y del movimiento de empoderamiento juvenil Roots & Shoots (Raíces y Brotes) ha escrito varios libros en las últimas décadas, incluidos libros infantiles y, hace poco, publicó un libro de cocina llamado #EATMEATLESS: Good for Animals, the Earth & All [#ComerMenosCarne: Bueno para los animales, para la Tierra y para todos]. Goodall conversó con Parade.com y nos contó acerca de su nuevo libro de cocina vegetariana y de la importancia de incorporar este tipo de comidas en nuestra cotidianidad.

¿De qué manera sus estudios acerca de los chimpancés silvestres moldearon el conocimiento humano sobre la inteligencia y las emociones de los animales?

Desde muy chica, sentí amor por los animales. Sorprendentemente, tuve la oportunidad de convivir con el ser que más se nos parece, el chimpancé, y aprender de él. Cuanto más lo conocía, más me asombraban las similitudes entre su comportamiento y el del ser humano. Al mismo tiempo, la ciencia descubría aún más similitudes en la biología, como es el hecho de que las estructuras de nuestros ADN solo se diferencian en un 1,4 %. Sin embargo, cuando fui a la Universidad de Cambridge para cursar un doctorado —a pesar de que nunca había ido a la facultad— me dijeron que había una diferencia abismal entre los humanos y el resto de los animales. Me dijeron que no debería haberles puesto nombres a los chimpancés: asignarles un número era más científico.

No podía hablar de personalidad, mente o emociones al referirme a los chimpancés; eso estaba reservado para las especies humanas. Por suerte, mi maestro de la infancia me había enseñado que, al menos en lo que a esto respecta, los grandes profesores estaban bastante equivocados. Mi maestro era mi perro, Rusty. Hoy en día, la ciencia admite que NO somos los únicos seres en el planeta con personalidades, mentes y emociones. No estamos separados del resto del sorprendente reino animal: formamos parte de él.

¿Cómo han influido sus observaciones e investigaciones sobre los chimpancés en sus ideas acerca de las dietas y la alimentación a base de vegetales?

Los chimpancés cazan varias especies animales. Son, de hecho, similares a las sociedades de cazadores y recolectores. Pero, debido a las numerosas similitudes biológicas y conductuales que tienen con nosotros, han ayudado a la gente a comprender que los demás animales sienten miedo y dolor. Y saber que las vacas, los cerdos, las ovejas, las cabras, los pollos, los pavos, los gansos y los peces son todos seres sintientes ha hecho que mucha gente se volcara a dietas a base de vegetales o, al menos, a consumir carne de animales criados y sacrificados en condiciones compasivas.

¿Qué podemos hacer todos nosotros (o hacer mejor) para proteger la Tierra y el ambiente?

Sería una ayuda significativa para el ambiente que todos dejáramos de consumir tanta carne. O nos hiciéramos vegetarianos. O incluso veganos. ¿Por qué? En la actualidad, miles de millones de animales domésticos son criados en las espantosas y muy crueles condiciones de la agricultura intensiva de animales, en granjas industriales. Y lo preocupante no es solo el sufrimiento de los animales: se precisan extensísimas áreas de hábitat para cultivar los granos necesarios para alimentar a los animales, o para el pastoreo; hace falta mucha agua (cada vez más escasa en muchas partes del mundo) para cambiar proteína vegetal por animal. Se necesita muchísimo combustible fósil para las inmensas máquinas que hacen el trabajo, grandes cantidades de pesticidas y herbicidas que llevan a la destrucción del suelo y la pérdida de la biodiversidad. Todo eso para llevar los granos a los animales, los animales al matadero y la carne a la mesa. Durante la digestión, estos miles de millones de animales, en especial el ganado, producen gas metano, un gas de efecto invernadero muy nocivo. Y los gases de este tipo son los responsables de que el calor del sol quede atrapado, lo que luego lleva al calentamiento de la Tierra y los cambios en los patrones climáticos.

Ha escrito varios libros, incluso infantiles. ¿Por qué el Instituto Jane Goodall está trabajando en este libro de cocina? ¿Cuál fue la motivación? 

Contribuir a que la gente comprenda cuáles son las consecuencias devastadoras de que más y más personas coman cada vez más carne —incluidos los productos derivados del pescado y de otros animales; en especial, la leche y los huevos— y entienda que la alimentación con menos carne no solo beneficia a los animales y al ambiente, sino también a nuestra salud. Muchas personas ya han probado las recetas publicadas en el libro. Son deliciosas y te hacen sentir más saludable y mejor con respecto a tu relación con el planeta.

¿Por qué la gente debería adoptar un estilo de vida sostenible basado en los vegetales?

Los platos vegetarianos son deliciosos, nutritivos y mejores para nuestra salud y la del planeta.

¿Cómo ha cambiado el mundo desde esos primeros días en los que estudiaba a los chimpancés en el Parque Nacional Gombe Stream en Tanzania?

El mundo ha cambiado para peor. Nos enfrentamos a la crisis climática y a la sexta extinción masiva de vida animal y vegetal. En 1960, Gombe era parte del gran bosque que se extendía prácticamente de forma ininterrumpida por el África ecuatorial. A fines de la década de los ochenta, solo quedaba una pequeña isla boscosa rodeada de colinas sin vegetación. Las crecientes poblaciones humanas talaron los árboles en un esfuerzo desesperado por tener tierras para cultivar más alimentos para sus familias o vender carbón vegetal. Para entonces, muchas especies de la fauna y la flora ya se habían extinguido. Habíamos contaminado la tierra, el aire, los ríos y océanos; destruido bosques y creado una capa de gases de efecto invernadero alrededor del planeta.

Pero, al menos, más y más personas tomaron conciencia del daño que hemos hecho, y la pandemia actual está forzando aún más a comprender que nos hemos causado esto a nosotros mismos por nuestra falta de respeto a los animales y al ambiente. Y que debemos establecer una relación nueva y sustentable con el mundo natural y sus recursos finitos. El desarrollo económico ilimitado en un planeta con recursos naturales finitos no es posible. Tenemos que generar una nueva economía que sea sustentable. Ahora depende de nosotros crear un mundo mejor después de la pandemia por la COVID.

¿Qué consejo le sirvió en su recorrido para convertirse en una defensora e impulsora de cambios?

Cuando tenía 10 años, quería ir a África a vivir con los animales silvestres y escribir libros sobre ellos. Todo el mundo se reía de mí: lo que yo quería no era posible porque no teníamos dinero, África era prácticamente desconocida y yo solo era una niña. Pero mi madre me dijo que si trabajaba muy duro y aprovechaba cada oportunidad que se me presentara, y si nunca me daba por vencida, podría encontrar la manera de lograrlo. Este es el consejo que le doy a la gente joven, en especial, a aquella que vive en comunidades desfavorecidas en todo el mundo. Y muchos de ellos me dijeron o me escribieron: «Muchas gracias, Jane. Me enseñaste que como vos pudiste hacerlo, yo también puedo».

Si no me equivoco, antes de la pandemia y de las restricciones a los viajes, usted viajaba bastante durante el año. ¿En algún momento piensa tomarse las cosas con más calma? ¿O todavía hay mucho por hacer?

¡¿Cómo puedo tomarme las cosas con más calma si, a medida que me voy acercando a los 90 (¡87 este abril!) es evidente que nos queda menos tiempo en el planeta Tierra y queda tanto por hacer?!

#EATMEATLESS: Good for Animals, the Earth & All de Jane Goodall ya salió a la venta, y ¡Parade.com te trae dos recetas del libro para que las pruebes!

Receta: Ensalada saludable de zanahorias, aceitunas y almendras, por Jane Goodall

Receta: Panqueques de banana con jarabe de frutas de estación, por Jane Goodall


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