A pesar de la difícil situación que estamos viviendo por la pandemia nuestra misión debe continuar. Nuestra prioridad es garantizar que nuestro equipo esté sano y cuidado y que nuestros programas puedan desarrollarse de la manera más segura y eficiente posible. Continuaremos comunicando actualizaciones sobre el estado de nuestros programas, y sobre la posible necesidad de fondos urgentes durante este difícil momento.

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¿Qué son los humedales?

¿Qué son los humedales?
¿Qué son los humedales?

¿Y por qué es tan importante su cuidado y su conservación?

Los humedales, también conocidos como pantanos, esteros o bañados, son ecosistemas que se caracterizan por ser ambientes necesarios para la biodiversidad. Actúan como filtros para limpiar el agua de contaminantes y funcionan como esponjas que evitan que otras áreas se inunden. Son el hogar de numerosas especies de flora y fauna: el 40 % de la biodiversidad mundial habita o se reproduce en ellos. Hay muchas especies amenazadas que viven en estos humedales, tales como el tordo amarillo, el aguará guazú, el ciervo de los pantanos y la monjita dominicana, entre otros. Como la mayor parte de su superficie está cubierta de agua varios de los animales que los habitan tienen un comportamiento anfibio, es decir, pasan su vida tanto en la tierra como en el agua, por ejemplo el coipo y el carpincho. Para ellos tener agua donde nadar es fundamental para sus ciclos de vida, no podrían vivir si solo estuvieran en la tierra. Lo mismo ocurre con las aves, muchas de ellas se alimentan y/o anidan en los humedales, son criaturas del cielo pero también del agua. Por estas características particulares, donde agua y tierra se unen, son muchas las especies de animales y plantas que habitan y dependen estos ecosistemas.

No solamente las especies de animales que viven allí necesitan de la conservación de estos espacios naturales para su desarrollo y reproducción, sino que también la sociedad necesita de ellos por ser los principales reservorios de agua dulce del planeta. Los humedales son la principal fuente de sustento de varias comunidades locales. Se comportan como esponjas que regulan el balance hídrico: tienen la capacidad de absorber el excedente de agua, evitando las inundaciones, y a la vez mitigar el impacto de las sequías. También son aliados fundamentales para frenar el cambio climático, por ser filtros depuradores de aire y contenedores de agua dulce. De esta manera, almacenan grandes cantidades de carbono y balancean los extremos térmicos generando condiciones de microclima.

A pesar de todos los beneficios que nos aportan los humedales para el desarrollo y el cuidado del medioambiente, estos últimos meses y en plena pandemia se han tomado decisiones drásticas que repercuten directamente en los hábitats naturales de miles de especies. La urbanización descontrolada y la especulación inmobiliaria por aumentar los barrios cerrados sobre territorios de humedales se ha ido incrementando año tras año arrasando con los espacios verdes. Estos intereses sumados a los acuerdos millonarios del sector agrícola-ganadero son la principal causa de la destrucción de bosques y humedales. A raíz de los incesantes incendios se han perdido más de 770 mil hectáreas de bosques y humedales a lo largo de todo el país. Este accionar del hombre denominado ecocidio, no solo significa la pérdida de vegetación sino también la pérdida de muchas especies de animales. Incluso las poblaciones que sobreviven se quedan sin alimento, sin refugio ni sitios de nidificación, por lo que se ven forzadas a abandonar sus hábitats destruidos desplazándose hacia las grandes ciudades. De esta manera, los animales aumentan el contacto con los humanos y son sometidos a mayores peligros como la cacería ilegal.
Perder esos ambientes y la biodiversidad es un hecho que nos afecta a todos, en el presente y sobre todo en el futuro. Es por ello que como solución a este grave problema se ha exigido un proyecto de ley para proteger y reconstruir estos ecosistemas. El cumplimiento de una ley de humedales sería sumamente importante dentro de la normativa ambiental argentina. Desde su implementación en 2009, la Ley de Bosques nunca pudo contar con un presupuesto completo, y recibió mucho menos del 10% del presupuesto que le correspondería en todo ese período.
Además, la plena aplicación de la Ley de Bosques contribuye para que Argentina honre sus compromisos internacionales asumidos como el Acuerdo de París (2015).
Es por eso que el Instituto Jane Goodall Argentina junto a más de 100 organizaciones expresan su preocupación por los montos asignados a la protección de los Bosques Nativos en el Proyecto de Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio Fiscal del año 2021, que ha sido presentado en el Congreso. Si bien el proyecto duplica numéricamente los fondos planteados en el año anterior para la protección de los bosques argentinos, representa menos del 5% de lo que le corresponde, según establece la Ley 26.331. Por otro lado, hace menos de un año Argentina sancionó una Ley de Cambio Climático aún no reglamentada y sin fondos propios.
Necesitamos que las autoridades correspondientes se comprometan responsablemente con la preservación de la naturaleza. No olvidemos que la falta de compromiso socioambiental nos llevó a una crisis climática, desatando también enfermedades zoonóticas como la causante de la actual pandemia.
No cuidar ni conservar nuestros humedales es atentar contra la vida misma de la naturaleza y de los pueblos que viven en ella. Si no empezamos a tomar medidas para frenar estos incendios e iniciar la recuperación de lo destruido el daño será irreversible.
Debemos terminar con la destrucción de bosques y humedales. Sin planeta no hay futuro. Informate sobre la importancia de defender nuestros ecosistemas y exigí leyes de protección ambiental y su cumplimiento.