Los monos no son mascotas

Los monos no son mascotas
Los monos no son mascotas
Por Martin M Kowalewski

El comercio ilegal internacional de biodiversidad y sus productos representa una amenaza para la conservación de las especies. El tráfico ilegal de animales es uno de los negocios más redituables en el planeta.

Los primates no humanos, no solo no quedan afuera de este tráfico, sino que también tienen la problemática de ser muy parecidos a los humanos. Y para muchas personas hay algo irresistible y una gran atracción para con los monos pequeños.  Se ven indefensos, son relativamente tranquilos y se asemejan mucho a nuestros infantes (gestos, movimientos, llantos, formas de comer).

Sin embargo, estos animales crecen y se transforman en adolescentes y adultos con otras necesidades tales como juego social, vida en grupos, reproducción, dietas adecuadas y muchas otras cosas que cualquier animal silvestre no domestico necesita para un buen desarrollo fisiológico, sanitario y social.

Un mono «mascota», además se ser ilegal en nuestro país desarrollará no solo problemas de conducta graves, sino también psicológicos que pueden ser difíciles, si no imposibles de remediar, hasta llegar a un momento donde su rehabilitación es imposible.

En nuestro país hay 5 especies de primates no humanos, siendo los monos aulladores negros y dorados, los monos caí y los miriquinás los más comunes en el mascotismo.

Cuando estas mascotas son identificadas y decomisadas por las autoridades, hay otro problema muy grave. Todavía no hay protocolos de rehabilitación y reintroducción de primates estandarizados en el país, y menos aun centros de rescate y/o santuarios adaptados para ellos. Casi siempre el destino de estos animales es la muerte.

De una u otra manera, si la familia que decidió adoptar un mono decide conservarlo (promoviendo además el mascotismo de especies silvestres) o entregarlo a las autoridades, el mono queda en una encrucijada con un destino casi siempre fatal. Si lo sueltan por cuenta propia, esta sometiendo al mono a un estrés altísimo además de poner en riesgo sanitario y ecológico a todos los animales del ecosistema donde decide soltar a su mascota.

No compres monos silvestres, no adoptes monos silvestres, no promuevas el mascotismo. No son mascotas.


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